Vuelta al baloncesto: los 6 imprescindibles para el equipo infantil

Seis cosas: zapatillas de baloncesto con suela que no marque, balón de la talla de su categoría, calcetines técnicos altos, camiseta térmica, bolsa y botella propia. La equipación de partido la da el club; lo que compras tú es lo que se usa en los entrenamientos.

Y una diferencia importante respecto al fútbol: en baloncesto, la compra crítica no es el calzado por el terreno, es el calzado por el tobillo. El esguince de tobillo es, con diferencia, la lesión más frecuente en categorías de formación.

1. Zapatillas: por qué el tobillo lo decide todo

El baloncesto son arrancadas, frenadas y cambios de dirección en un espacio muy pequeño, más caídas después de un salto y a menudo sobre el pie de otro. Ahí es donde se tuerce el tobillo. Una zapatilla de running, que es lo que muchos niños acaban usando, está diseñada para ir hacia delante y no sujeta nada lateralmente.

Qué mirar, por orden:

  • Caña media o alta. En formación, la caña media (justo por encima del maléolo) es el punto dulce: sujeta sin limitar el salto. La caña alta da más sujeción pero pesa más y a muchos niños les molesta.
  • Suela non-marking. La mayoría de los pabellones no dejan entrar con suela negra que deje marca. Suele venir indicado en la caja; si no, la suela translúcida o de color claro casi siempre lo es.
  • Dibujo en espiga o circular. Es el que agarra en parquet. Una suela de tacos o muy tallada, no.
  • Amortiguación en el talón. Se cae de talón cientos de veces por entrenamiento.
  • Base ancha. Cuanto más ancha es la suela respecto al pie, menos se vuelca el tobillo.

Sobre la talla: aquí sí conviene dejar aproximadamente un centímetro entre el dedo más largo y la puntera, con el niño de pie. Menos y frena con los dedos contra la puntera, que es como se pierden las uñas; mucho más y el pie baila, que es como se tuercen los tobillos.

Y una revisión que casi nadie hace: mira el dibujo de la suela cada dos meses. Una suela de baloncesto pulida por el uso resbala en parquet, y el niño no lo va a decir; lo vas a ver en que se cae más.

2. El balón, y la talla que le toca

Un balón de talla equivocada estropea el tiro. Es el error más común y el más caro a medio plazo, porque el niño desarrolla una mecánica de lanzamiento adaptada a un balón que no puede manejar.

En líneas generales, en España:

  • Talla 5 (unos 69-71 cm de circunferencia): minibasket, es decir, hasta el final de la etapa alevín.
  • Talla 6 (unos 72-74 cm): categorías infantiles y, a partir de ahí, toda la rama femenina.
  • Talla 7 (unos 75-78 cm): masculino a partir de cadete.

Confirma con el club antes de comprar: hay variaciones entre federaciones autonómicas y algún club adelanta o retrasa el cambio de talla.

Y una segunda decisión que importa tanto como la talla: balón de interior o de exterior. El de interior es de material compuesto o cuero, agarra mejor y se destroza en dos semanas si juega en la pista del parque. El de exterior es de goma, aguanta el asfalto y bota distinto. Si va a jugar en los dos sitios, el de goma es la compra sensata.

3. Calcetines técnicos altos

Parecen prescindibles y no lo son. En baloncesto el pie frena y arranca dentro de la zapatilla constantemente, y un calcetín fino de algodón es una fábrica de ampollas.

Busca calcetín de media caña o alto, con refuerzo en talón y planta y algo de compresión en el empeine. Dos o tres pares. El algodón puro se queda mojado y arruga; una mezcla técnica seca antes.

4. Camiseta térmica y compresión

Los pabellones en invierno están fríos, y en baloncesto se alternan minutos de intensidad máxima con minutos en el banquillo. Una camiseta térmica ajustada bajo la del club resuelve eso.

El pantalón de compresión corto bajo el pantalón de juego es opcional en categorías bajas, pero a partir de infantil evita rozaduras en la cara interna del muslo y muchos jugadores ya no lo sueltan.

En Deportes vamos publicando zapatillas, balones y ropa técnica cuando bajan de precio.

5. Bolsa de equipación

Igual que en fútbol: 30-40 litros y, si puede ser, con compartimento separado o al menos con una bolsa de tela dentro para las zapatillas. Menos crítico que en fútbol porque no hay barro, pero unas zapatillas de pabellón sueltas con la ropa limpia dejan el mismo olor.

Un detalle propio del baloncesto: que la bolsa tenga una red exterior o correa para el balón. Si no, el balón acaba yendo en la mano y perdiéndose en el metro.

6. Botella propia

500-750 ml, con el nombre. Y en baloncesto más que en otros deportes, porque los tiempos muertos son cortos y todo el mundo bebe a la vez del mismo sitio si no hay botella individual.

Lo que NO hace falta comprar

  • Zapatillas de jugador NBA de gama alta. Están diseñadas para 100 kg de adulto y cuestan tres veces más. En un niño de 35 kg la amortiguación ni siquiera se activa como debería. Una zapatilla de baloncesto de gama media le protege exactamente igual.
  • Tobilleras rígidas «por si acaso». Si no ha tenido un esguince, no hacen falta, y usarlas de forma preventiva sin criterio puede debilitar la musculatura estabilizadora. Si ya se ha lesionado, eso lo decide el fisioterapeuta, no la tienda.
  • Manguitos, muñequeras anchas y cintas del pelo de marca. No protegen de nada. Son estética, y son la partida donde más dinero se va sin darse cuenta.
  • Canasta de casa en septiembre. Si la vas a comprar, espera: es un producto típico de campaña navideña y de Black Friday, y la diferencia de precio es considerable.
  • Balón de cuero de competición para entrenar. Se estropea rápido y el niño no nota la diferencia.
  • Rodilleras, salvo indicación médica. En formación no son estándar.

Cuánto cuesta

En rangos orientativos, contando que el club aporta la equipación de partido:

  • Zapatillas de baloncesto de gama media para niño: 40-70 €.
  • Balón de la talla correcta: 15-30 €.
  • Dos o tres pares de calcetines técnicos: 12-20 €.
  • Camiseta térmica: 15-25 €.
  • Bolsa: 20-35 €.
  • Botella: 8-15 €.

Entre 110 y 195 euros por temporada, con las zapatillas llevándose la mitad. Si el niño está creciendo rápido, cuenta con un segundo par a mitad de curso: en baloncesto no se puede estirar la talla como en otras prendas.

En resumen

Zapatilla de caña media con suela que no marque y base ancha, revisando el desgaste cada dos meses. Balón de la talla de su categoría y del material que corresponda a donde juegue. Calcetines técnicos, térmica, bolsa con sitio para el balón y botella propia. Y ni zapatillas de 180 euros ni tobilleras preventivas sin lesión previa.

Si además juega al fútbol, en la guía de vuelta al fútbol está el equivalente para esa temporada. Las ofertas de material deportivo, según salen, en nuestro canal de Telegram.

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